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Josto Maffeo, 40 años profundizando en la realidad española con visión italiana

junto a Pepa Fernández (dcha) y Joaquín Araujo (izqda)

Teníamos pendiente esta entrevista con Josto Maffeo, corresponsal desde hace 40 años de Il Messaggero de Roma para la península ibérica, desde su estancia en Villafranca de los Barros con motivo de la emisión en directo del programa No es un día cualquiera de RNE, del que es colaborador habitual. Las casualidades han hecho que la publiquemos coincidiendo con el fallecimiento de su compañero de fatigas periodísticas y gran amigo, el también corresponsal del Frankfurter Allgemeine Zeitung, Walter Haubrich. Sirva esta entrevista como homenaje a uno de los protagonistas periodísticos de la Transición.

Josto, nacido en Italia en 1947, lleva 40 años de ejercicio periodístico en España, intentando descifrar las claves de sus perplejidades, estando siempre a pie de calle y manteniendo una curiosidad innata que le lleva a preguntar a todos y por todo. Desde el primer momento en el que llegué a España quise integrarme en el país –nos cuenta en la cafetería de la Casa de Cultura de Villafranca de Barros-. Yo necesito estar dentro del país para poder conocerlo, intentar entenderlo y poder explicarlo. Calculo que, conduciendo yo personalmente, habré recorrido casi un millón y medio de kilómetros, a los que habría que sumar todos los que he hecho porque me han llevado. Desde luego he aprendido mucho más del país recorriendo sus pueblos y ciudades que anclado en Madrid.

Corresponsales y Transición

Una de las épocas que recuerda con más intensidad es la de la Transición, en la que los corresponsales en España de tres de los periódicos extranjeros más prestigiosos, Il Messaggero, Frankfurter Allgemeine Zeitung y Le Monde, representaban una puerta abierta al mundo en un momento de gran complejidad. Nosotros tres –explica Josto- no teníamos la urgencia periodística de explicarlo todo al instante, sino que podíamos tratar los asuntos con más tranquilidad, profundizando más en las situaciones, para que nuestros lectores comprendieran los detalles de lo que se cocía en España. La verdad es que, en nuestra condición de corresponsales de medios extranjeros, estábamos en el ajo de todo y todo el mundo nos contaba cosas que no se atrevían a explicar a periodistas de medios españoles.

Presencia habitual de numerosos medios de comunicación, tanto escritos, como de radio o televisión, comenzó a colaborar en España en RNE, en la época de Julio César Iglesias. De hecho con él fue el primero en realizar una sección dedicada a la navegación en internet. Aunque está abierto a todas las tecnologías, se considera un periodista de papel. El papel es la permanencia física –nos dice-. No es lo mismo comer algo liofilizado que un bocadillo, la experiencia es totalmente distinta. Pues con la prensa pasa algo similar. El papel te permite leer con más sosiego. Creo que en las redes sociales, llevados por la urgencia, no se lee, ni se escribe, con ponderación.

Un país sin escala de grises

Rematamos nuestra charla hablando de España, este país al que lleva cuatro décadas intentando comprender. Aunque como italiano comparte con los españoles el espíritu latino, con el punto de caos que eso comporta, cree que en España hay más visceralidad a la hora de afrontar cualquier situación. Así considera que España tiene un problema cromático: le falta la escala de grises. Aquí parece que todo tiene que ser blanco o negro. O estás conmigo, o estás contra mí. Yo, que pese a estos 40 años de convivencia con los españoles, me lo sigo mirando con un cierto distanciamiento, creo que el surco guerracivilesco sigue presente. En España el antagonista no es un adversario, sino que lo consideramos un enemigo, cosa que por ejemplo no ocurría en Italia, donde el Partido Comunista y la Democracia Cristiana fueron eje de nuestra política, colaborando en labores de gobierno. Esto explica que en España no se comprendan fórmulas practicadas en otros países europeos, como la gran coalición, puesta de manifiesto actualmente en países como Alemania, en el que gobiernan conjuntamente Angela Merkel y los socialdemócratas del SPD.

Josto finaliza esta reflexión sobre España indicando que la incapacidad para pactar que muchas veces sobrevuela la política española es una bola de hierro atada a los pies de la democracia.

Enamorado del Sáhara, convencido de que nada de lo humano le resulta ajeno, este italiano de venerable cabello y barba blanca regresa a su puesto de comentarista en el programa que dirige Pepa Fernández, no sin antes preguntar por varios detalles de la maquinaria y aperos de la antigua fábrica de harinas San Antonio, reconvertida hoy en día en Casa de la Cultura de Villafranca de los Barros.