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La auditoría de comunicación, un instrumento de análisis al servicio de las empresas

Comunicar es una necesidad innegable para cualquier empresa, ya sea un modesto autónomo o una gran corporación transnacional.

Para hacerlo tienen a su disposición un amplísimo catálogo de herramientas, soportes, canales y formatos, que se han visto incrementados exponencialmente en las dos últimas décadas con el auge de la comunicación digital y móvil. Sin embargo muchas veces sucede que las empresas, y también instituciones, organizaciones y entidades de todo tipo, se lanzan al océano de la comunicación sin un análisis previo de cuál es su situación de partida, cuál su trayectoria comunicativa y cuáles son sus necesidades reales: ¿necesito cambiar o adaptar mi imagen corporativa?, ¿estoy comunicando de forma acorde a mi filosofía y mi estrategia empresarial o institucional?, ¿es la página web la mejor herramienta para llegar a mi público objetivo?…

Para dar respuesta a todas estas y otras muchas cuestiones que deben tenerse en cuenta en el momento de comunicar, desde +magín ponemos al servicio de empresas e instituciones un instrumento de análisis que es la auditoría de comunicación. A través de ella podemos desentrañar las claves de lo que ha sido la trayectoria comunicativa de cualquier organización, empresa o institución, desde sus orígenes, hasta el momento actual; qué mensajes ha emitido, de qué forma, cuándo, qué imagen ha utilizado y si ésta ha sufrido modificaciones. También se analiza la adecuación y divergencias entre la comunicación que se realiza y los objetivos, principios y filosofía que rige el funcionamiento de la empresa. ¿Cuántas veces nos encontramos con mensajes que poco o nada tienen que ver con el alma de las empresas, con su esencia?

En definitiva, la auditoría de comunicación es un ejercicio de introspección para la empresa, es un bucear en su interior para conocerse mejor y proyectarse adecuadamente, tanto hacia los clientes, proveedores y el conjunto de la sociedad, como hacia la propia organización. Y ahí radica la principal dificultad. Empresas, instituciones y entidades de todo tipo resultan ser bastante reticentes al strip-tease organizativo que supone realizar la auditoría. Y sin embargo se trata de un instrumento fundamental para acertar en el desarrollo de la comunicación corporativa, para establecer la estrategia más adecuada para alcanzar los objetivos empresariales, para saber si hay que mantener la cultura corporativa de siempre o modificarla, ¿por qué y para qué hacerlo?, etc.

Como dijo Benjamín Franklín: hay tres cosas extremadamente duras: el acero, los diamantes y el conocerse a uno mismo. Pues aunque sea duro, y recurriendo en este caso a San Agustín, desde una óptica empresarial y organizativa, la auditoría de comunicación nos ayuda a conocernos, aceptarnos y, lo más importante, superarnos.